martes, 10 de febrero de 2009

COMENTARIO CRÍTICO SOBRE LA LENGUA CASTELLANA O ESPAÑOLA. POR OGSMANDE LESCAYLLERS.


LA LENGUA NO ES UN TRAPO.


Las lenguas no son propiedad de nadie y es deber de los pueblos que las hablan y las crean enriquecerlas, velar de ellas para que, con su uso, los patrioteros y nacionalistas fanáticos no las conviertan en instrumentos de dominación y piedras arrojadizas contra aquellos que en el tiempo, les han dado sentido y lustre.

Los paladines del lenguaje, desde Babilonia hasta San Agustín y, de éste, hasta Saussure, Frank Brentano, Edmund Husserl, Fritz Mauthner, o la lingüística por la que tanto se interesaron los gramáticos de Port Royal, Rousseau y aquellos que se agruparon en escuelas como las de Praga y Copenhague, entre los que se encontraban personalidades como: S. Karcevskij, Roman Jakobson, Nicolai Trubetzkoy, André Martinet, Viggo Bröndal o Louis Hjelmslev y también en los Estados Unidos y Francia, Leonard Bloomfield Noam Chomsky, Edward Sapir, Bernard Pottier, Jacques Derrida, etc. Todos ellos defendían, sin excepción, el uso de las diversas lenguas que hoy se hablan en el mundo; según algunas estadísticas alrededor de 4,000.

Entre todas esas lengua está la Lengua Castellana o Lengua Española. Lengua que hablan y defienden, 500 millones de personas sin necesidad de que se haya tenido que legislar para su uso y enriquecimiento. La ciudad de México es donde habita el mayor número de hispanoparlantes de todo el mundo.

¿Se imaginan ustedes que sería la Lengua Castellana si se hubiera quedado encerrada entre las paredes del Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla, donde apareció allá por el siglo XI, si no se hubiera amancebado con el árabe, el hebreo, el vasco, el catalán, el bable, por ejemplo? ¿Verdad que hoy sería cualquier cosa, menos una lengua rica y plural, tanto en su forma como en su contenido? Por que la lengua, Señor Savater, no es una cuestión de política, sino un instrumento de uso social. Ni es propiedad de ninguna academia y menos de los académicos que en ocasiones la norman bien, pero como ocurre en algunos casos, sería mejor que la dejaran suelta viviendo su propio albedrío.

España ha dado algunos lingüistas curiosos, pero lo que se dice buenos lingüistas hay muy pocos. Sin embargo, la Lengua Castellana o Española, se ha expandido y se expande por todo el mundo, expresando el sentir y la grandeza de España, sin que nadie haya podido desdibujarle su eco ni desviarle su camino.

Ninguna lengua es pura. Entre otras cosas, porque nada lo es, y las lenguas son la expresión de esas cosas que están ahí y necesitan ser nombradas. No obstante ser ellas, de quien nos servimos para dar nombres.

Cada vez que una lengua adquiere o sirve de préstamo a otra, contrariamente de lo que piensan alguno, lo que hace esto es enriquecerla, pero sólo aquellos intelectualoides de mentalidades estrechas ven un peligro para la subsistencia de esa hermosa sustancia que es el habla.

La riqueza lingüística de España es un tesoro de incalculable valor que jamás debería perderse y al que hay que proteger sin hacer distinciones, porque es parte inherente del reservorio cultural de la Nación.

Las lenguas vasca o el Eusquera, el catalán, el gallego, el valenciano, el bable, no tienen por qué estar reñidas con el castellano. Y de hecho, está recogida en la Constitución como Lengua Oficial del Estado Español. Estas lenguas, muchas de las cuales son habladas sólo en algunos pueblos o comunidades, en casi todas ellas, quizás exceptuando en menor medida el eusquera, todas conservan unos enormes préstamos del castellano. También, en algunos casos, el castellano ha asumido algunos préstamos de ellas. Es decir, históricamente estas lenguas se han interrelacionados, al margen de la politiquería, sin entrar en conflictos una con otra.

Es extraño que algunos intelectuales, sobre todo escritores de “nombre”, hayan tragado el anzuelo politiquero lanzado por el Señor Savater y estampen sus firmas en apoyo al “Manifiesto en defensa del Castellano como Lengua común”, cuando de hecho y derecho ya lo es desde hace mucho tiempo. Pero más sorprendente es que estos “intelectuales” no se hayan leído el Artículo 3.1 de la Constitución y los párrafos, 2, 3 del citado articulado constitucional.

Perece que no sólo la Ministra de Igualdad anda falta de pericia lingüística por este mundo; por lo visto, algunos intelectuales a los que ya nadie les hace caso, quieren provocar la polémica para salir de nuevo a la palestra.

Quererse apropiar de la lengua de una nación multicultural como es España y lanzar un Manifiesto para ello, como si se tratara de una banderola o una bolsa de patatas, me parece tan arbitrario e intolerante, como los muros y las cercas que separan las fronteras de algunos países para que los “intrusos” del otro lado no entre, si no traen un visado y la garantía que son personas de buena conducta.

Les recomiendo a estos señores intelectuales el excelente libro de Antonio Alatorre, Los 1001 años de la Lengua Española, quizás entonces el “filósofo” se de cuenta que la lengua no es un trapo y que todos tenemos derecho a usarla; porque las lenguas, con más o con menos parlantes, no son el patrimonio común de sólo unos cuantos, sino de todos los humanos.

Lo que cierto es que, el fanatismo, la intolerancia, la demagogia, el oportunismo, el intelectualismo y la falsa erudición, es el patrimonio de los necios; de ello y para ello viven.
Ogsmande Lescayllers.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece una opinión sensata y ecuánime. La lengua es un órgano que, se da en diferentes tamaños y matices, con el fin de poder entenderse y comunicarse, ya que ayuda a medir a la inteligencia. No se debe de tratar como un objeto en busca de un dueño, porque esos mismos, son los dueños de la tierra: El pueblo.

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