sábado, 12 de septiembre de 2009

Textos y fotos de Ogsmande Lescayllers. Los poemas forman parte del libro "Áncora y Agar"

Ruinas de la Iglesia de Simeón el Estilista y paisaje del Castillo de Saladino. Siria.


















Disculpa si al decir, a veces dudo.
Si al fiarme de la voz me quedo manco
con dos o tres palabras monocordes:
ínsulas de silencio en mi garganta.

Disculpa si al mirar me quedo ciego,
con el gesto entreabierto y sosegado.
Con los deseos sin formas en el pecho,
Híbrido, como un dios, que se nos gasta.

Perdóname si al verte te acaricio,
con el lente interior de la mirada;
yo que he buscado siempre abrir los sueños,
ínclito y montarás, como las aguas.

Disculpa si al oírte me convierto,
en el eco inusual de tus palabras
y sudo corazones por los poros
y padezco de insomnio y me atormento.

Discúlpame si al verte, me insurrecto.
Y me incendio y me indulto de mis penas
y me ato y me suelto de los clavos;
brasa de aliento que a mi pecho incendia.

Disculpa, por favor, esta locura,
que tú me haces morder frente a los hierros,
siendo yo tan de dios, y tan de nadie;
rubrícame si quieres, cuando puedas.

ALEGORÍAS.

Un beso es sólo eso;
es algo que se da y jamás regresa.
Si intentas revocarlo es otro beso,
que despierta en el fuego de otros labios.

Un beso no es un beso;
son dos besos,
que se dan por perdidos mientras besas.


Alrededor de un patio se me quiebran
las ganas de vivir y de morirme.
Se me quiebran la voz y la mirada,
al ver mi patria hundida en el abismo.
Y me quiebro yo mismo a dentellas,
al no poder llenar este vacío,
que separa mi almohada de mis sueños,
mi modo de pensar y mi desgano.
Los cuchillos del aire me destripan,
la sangre se me escapa de las venas;
salgo del hemiciclo hacia la puerta,
roto en las sombras y desaparezco.

A intervalos me busco, me descubro.
A intervalos me crecen los deseos;
me hago un pelo en la crin de mi caballo,
una estatua en la plaza de mi pueblo.
Me hago un tendón en los cotiledones
y en el algodonal unas tijeras,
para podar las breñas de mis sueños,
donde ensarté todos mis pensamientos.

Alrededor de un patio, al fondo de la vida,
veo girar las poleas en los esteros,
las hormigas surcando los caminos,
la soledad clavada entre dos cepos.
Giro a la izquierda, me quito la derecha;
digo dios, digo paz, digo pan, tierra,
y el disoluto inclina la cabeza,
como un sufí, en tiempo de cuaresmas.

Ninguna fantasía tiene nombre.
la unión está en el ojo y en la oreja,
la palabra en el seno de la boca;
la eternidad gravita en las ideas.
Pero el hombre, el hombre con mayúsculas,
no tiene edad, ni tiempo, ni raleza,
es polvo cósmico, noción, experimento,
un eslabón perdido en el trayecto,
sin cumbres, sin misterios,
vestido de intensiones y palabras.

Sé la nada en el todo y, sin embargo,
de vez en vez escribo, para no aburrirme.

BUSCANDO ENTRE LARVAS.

Confío que esta noche, cuando el viento
susurra como un lobo en las paredes,
los menos y los más armados de otros,
vendrán a definirse en solitario.
Y se darán la mano en un despegue,
saltando sobre el arco de la puerta
a media estancia del primer latido.

He bebido esta noche el mismo trago
que me dieron ayer los emisarios
cuando dije que no los conocía,
mientras me agujereaban la garganta.
No estoy donde me encuentro, ni me dejan
marcar las profecías que me dieron
mientras iba contando las monedas,
del último jubón que hallé en el agua.

Les hablo de ayer, entre cartones
cuando vislumbro la última jornada,
sobre los pararrayos de la puerta
y el lóbulo interior de una navaja.
Otros sí y otros no, rotando en seco;
andando de cuclillas por las tablas,
donde se ven los vivos y los muertos
marcados por los clavos de la estancia.
No hay camino en el aire, ni en el agua
donde puedes andar sin dejar huellas,
sobre los horizontes y las horas.
Puedes contar los pasos que da el viento,
o el color interior de la distancia,
donde un recién nacido reaparece,
como al principio de todos los comienzos.

martes, 1 de septiembre de 2009

Texto e. Ogsmande Lescayllers. Tomado del libro "Cuando arde la madera".




EL FANTASMA DE TORQUEMADA.

De dónde la nostalgia,
piedra insegura de la mente humana.
De dónde la tristeza,
desmadejado rol de la existencia.
De dónde el miedo, animal deforme
que hiere, mata, borra e incinera
y hace de plantón, de muro fuerte,
en la psiquis del hombre y en los gestos.

De dónde la miseria, tan avocada al ser,
intercalada
en los pueblos talados por la fuerza.

Dónde el dolor, tan mío
y, para afuera,
en mis realizaciones personales
allende al soplo ajeno a mis preguntas,
cuando quiero salvar,
para salvarme,
en un mundo de tránsfugas y necios.

Dónde, la sed;
el hambre,
el abandono
y todas las miserias enyuntadas
bajo la luz del sol,
entre panales
de miel fermenta a punto de pudrirse.

Dónde la libertad;
la paz,
el hombre
y otras tantas palabras presumibles,
cuando vamos combados, de rodillas;
masticando los miedos del planeta.

Dónde el hombre.
Repito:
Dónde el hombre.
El dinero lo ató y se lo ha comido.
El odio lo mordió y se lo ha tragada.
El miedo lo inundó y perdió los rumbos.
Ahora croa en la cloaca donde habita;
hace de esclavo de sí mismo y ladra,
armado y desarmado ante la muerte,
leyendo los escritos del Mar muerto,
hasta que el redentor vuelva y lo clone.

Dónde pongo a dormir esta paciencia
que de tanto esperar está impaciente
porque nada se mueve en torno a ella
Y sólo leo mentiras en los diarios.
Ya nadie escapa al vértigo, y hoy mismo,
me intenta vacunar para “salvarme”,
de los virus que ellos proyectaron
Para matar,
ganar
Y hacerse dueños.

jueves, 27 de agosto de 2009

QUE JUANES CANTE Y QUE LOS CUBANOS BAILEN. TEXTO DE OGSMANDE LESCAYLLERS.


QUE JUANES CANTE Y QUE LOS CUBANOS BAILEN.

Por: Ogsmande Lescayllers.
Escritor e xornalista.


A ninguna persona sensata que conozca y haya seguido la trayectoria de la llamada “disidencia cubana en el exilio”, le es ajeno el bochornoso y lamentable espectáculo que han montado en estos días entorno a la figura del cantautor de origen colombiano Juanes, residente en Miami, vórtice de estos adefesios cavernícolas, que viven instalados en el odio y la sinrazón. Como les conocemos y sabemos, de buena tinta que casi todos son o dicen ser católicos, apostólicos y romanos, tenemos claro, que para ellos no hay más ley que la del talión y su consigna es el ojo por ojo, quizás, por eso, todos van o actúan como ciegos, no de la vista, sino mentales, que en verdad esos son los peligrosos, porque el asunto no está en mirar, sino en pensar y, por lo visto, estos atorrantes han perdido la cabeza.

¿Qué sentido tiene hoy, en el siglo XXI, quemar imágenes, discos, o cualquier otra cosa porque una persona vaya a cantar a cualquier escenario del mundo? ¿Cómo alguien que dice ser cristiano va a usar la violencia de esa manera? Claro está, aprendida tienen las lecciones que les impartiera en sus días, el tristemente célebre George W. Bush, quien mientras ordenaba a asesinar al pueblo iraquí, torturaba en la base naval de Guantánamo y Abu Grhaib, apoyaba el genocidio sionista contra Palestina y otros sitios del planeta, pedía a Dios salvar a los Estados Unidos, besaba la mano del papa y asistía a misas; más desvergonzado no se puede ser.

¿Qué futuro puede esperarle a los cubanos, si un día, por desgracia para nuestro país, estos grupúsculos de idiotas fariseos llegaran a gobernar en la isla?

Si en verdad, en Estados Unidos existiera el honor, el orden y el respeto, los echarían a todos estos tipejos de ese país. Actos como el que están llevando a cabo en estos días contra Juanes, lo único que hacen es desprestigiar a la nación donde se realizan. Todos ellos son violatorios de la libertad, el respeto, la convivencia pacífica, los derechos humanos, la libertad de expresión y la tolerancia.

Se puede y se debe disentir de forma civilizada, a lo que no hay derecho es a agredir con tanta virulencia, a un ciudadano, sea quien sea este, porque vaya a cantar a un país con el cual yo no esté de acuerdo políticamente.

¿Qué tipo de comadreo es ese de andar mando cartitas infamatorias a algunos artistas de prestigio internacional, como es el caso del español Miguel Bosé para que no asista al llamado concierto por la paz en la Plaza de la Revolución en La Habana?

Conozco a Cuba profundamente: su historia, su cultura y su gente. Sé que pasó allí antes y después de la conquista/colonización. Lo cierto es que Jamás, a lo largo de la historia de esa nación habían existido personas tan ignorantes como estas que hacen llamarse “disidentes cubanos en el exilio”.

Si leemos el historial de uno o casi todos ellos, veremos cuántas miserias encierran.
Creemos que no existe en el mundo una oposición, con excepción de la Palestina, que sea más antigua y descabellada que esta, llevan ya 50 años esperando que los Estados Unidos o la Unión Europea le resuelva sus problemas para instalarse de nuevo en la isla, por lo visto y a tenor con sus acciones, si no cambian sus modos de pensar y sus puntos de vista sobre las cosas, permanecerán ahí sempiternamente.

Muchos de eso granuja piensan que porque tienen dinero y viven en los Estados Unidos de Norteamérica son superiores a cualquier otra persona. Imaginan que con ellos la isla sería un vergel, cosa que no es cierta, porque oportunidades hubo, pero como pasa hoy en muchos países de Latinoamérica, los oligarcas, terratenientes y latifundistas, lo único que han hecho es echar estiércol sobre esos sufridos pueblos. No es menos cierto que Cuba tuvo su momento de gloria, pero la verdad es que ha tenido muchos siglos de decadencia: ruina, hambre y miseria, promovidos, precisamente por personajes como esos que hoy ladran groseramente desde Miami.

Cuba es un país al que pertenecen 14 millones de habitantes, contando los de adentro y fuera de la isla. No es posible, ni se puede tolerar, que un grupo de mafiosos ignorantes quieran privar al pueblo de su derecho, ni de un lado ni de otro.

Está demostrado que la guerra no nos lleva a ninguna parte, por mucho que el pentágono, la OTAN o cualquier país militarizado del mundo lo piense. La violencia sólo engendra violencia. El odio es, quizás, de entro todas las enfermedades crónicas del mundo, la peor de ellas. La intolerancia es un desafío a la inteligencia ejercido por ignorantes.

El pueblo de Cuba quiero oír a Juanes y a todos los que vayan a ofrecer en la Plaza de la Revolución, ese concierto por la paz. Si el gobierno de la isla autoriza, nos guste o no, lo único que tenemos que hacer es unir nuestros deseos de paz, para ese concierto bajo la sombra de José Martí, sea todo un éxito. Eso es lo correctamente político. Esa es la mejor muestra de libertad, tolerancia, justicia y democracia que se le puede enseñar a un pueblo.

Si queremos vivir en un mundo mejor debemos empezar por ser mejores personas.

La política es una ciencia y estaría bien, para que los pueblos vivan en salud, que aquellos que no hayan hecho el recorrido, cierren el pico, o se queden guardados en casa, porque de lo contrario, ocurren cosas tan desagradables y desafortunadas como estas que está provocando, desde Miami, la llamada “disidencia cubana en el exilio”. Ahora más que nunca es oportuno, por la felicidad de nuestro pueblo, no tirar las cartas por bajo la mesa, sino ponerlas al descubierto, boca arriba.

PARA VIVIR EN PAZ. TEXTO DE OGSMANDE LESCAYLLERS.


PARA VIVIR EN PAZ.
Ogsmande Lescayllers.
Escritor e xornalista.

Si queremos hacer, o vivir en una mundo mejor, tenemos que empezar por ser mejores personas. ¿Recordáis aquella frase de Jesús de Nazaret, en la que demandaba que, “el que esté limpio de culpa lance la primera piedra? Ese debiera ser el primer postulado ético de cada hombre. Antes de hablar, opinar, juzgar o criticar debiéramos revisar nuestros archivos mentales y luego, muy luego, después de hacernos un profundo examen de conciencia, entonces y no antes, debiéramos emitir juicio alguno contra nada ni nadie.

Las críticas y las autocríticas, si tienen un fin pedagógico para la sociedad o para el individuo, han de hacerse, si proceden, con sensatez y cordura, siempre dejando en claro que el objeto de la misma no es herir, sino sanar o hacer despertar a quien o a quienes, dormidos en el subsuelo de su conciencia, necesita o necesitan que les inviten a reflexionar, sobre un asunto o situación determinada que afecta, personalmente a/o la colectividad.

Nadie tiene el derecho sobre la tierra, de convertirse en dios o en juez en particular, sobre los individuos o la sociedad, defenestrando todo lo que se le cruza por delante. Todo hombre tiene la obligación de respetar al otro, de medir sus palabras y sus actos antes de proceder o emitir un juicio de valor.

La cobardía y los miedos, son unos de los peores enemigos del hombre. Cuando se le teme a los demás y asimismo, es porque se está en posesión de una dosis muy alta de cobardía. El que teme perder lo que tiene o lo que aspira alcanzar, suele convertirse en un ser peligroso, sin el más mínimo escrúpulo y, por eso ataca inmisericordemente, todo lo que se le pare delante o se le cruce en su camino.

La justicia, la educación, el Estado, las instituciones a todos los niveles y el individuo, por más solitario que este sea, tienen su rol dentro de la comunidad. A partir del individuo, desde la base, hasta la cima de la pirámide que forma la sociedad, debe erigirse la escala de valores, porque independientemente que formemos parte de un colectivo y que como tal actuemos, no podemos perder de vista que, ante todo, somos individuo, es decir persona; eso y sólo eso que ya es bastante.

Las personas que se juntan u organizan en grupos, sociedades, sectas, partidos u otro tipo de colectividades: económicas, religiosas, política o social, como están sujetas a unas normas o requerimientos a los que responden o han de responder como conjunto, tienen una doble responsabilidad en el entramado social, por eso, quien o quienes estén en esta situación deben ser aún más cautelosos o precavidos a la hora de emitir un juicio, porque ya no sólo hablan en nombre de su persona, sino en el suya y el colectivo que representa o que le representa.

Acusar sin pruebas, es aún más ofensivo que cuando teniéndolas se ponen las cartas sobre la mesa, porque la prueba es lo que le permite a la ley actuar libremente sin prejuicio. La justicia debe castigar severamente a quien o quienes llenen sus bocas de cizañas o difamaciones contra otros. “Criticar no es morder”, pero difamar es eso y mucho más.
Hoy, quienes se llevan el palmaré de la extorsión y la difamación son los políticos; por tal de alcanzar algún escalón son capaces de todo, absolutamente de todo. Mienten, falsifican, malversan, manipulan, extorsionan, comente cohecho, prevarican y luego se quedan tan panchos, como si la sociedad no sintiera el tufo maloliente de sus mentes putrefactas.

“Las semillas que se machacan no sirven para sembrar”. Decía Oskar Kokoschka. De ese mismo modo, los políticos corruptos, instigadores, inmorales y sin ética, tampoco sirven para gobernar.

El buen gobierno corresponde a la lógica y responde a la razón, quien o quienes actúan supinamente movidos por sus miedos y sus intereses personales, evocando permanentemente la patria, al ciudadano y todas esas migas humanas, ha de ser inmediatamente puesto en manos de los psiquiatra, por que del temor a la locura no hay más que un paso.

Cuando se abren los periódicos o cuando escuchamos los telediarios no hacemos más que oír barbaridades emitidas por los políticos. Se dicen y se acusan de todo y luego no ocurre nada. Lo único que logran con eso, más allá de mostrar la ignorancia en la que viven, es crispar al ciudadano que lo único que desea es que esas personas a las eligió, sean buenos gestores. Pero no, los países se hunden, las sociedades se desintegran por sus culpas y ellos miran desde la cima o desde la otra orilla, como diciendo, “allá ustedes, sálvese quien pueda…” eso está ocurriendo hoy en el mundo, pero los ciudadanos agobiados, por los calores, las deudas, la escasez, las enfermedades, la Crisis Económica Internacional y el Cambio Climático, están como tullidos y amordazados sin apenas poder moverse.

Ya nadie se preocupa, y, sobre todo, los políticos, si están o no libres de culpas. Creen que el primero que lanza la piedra es quien tiene la razón o, al menos, que será quien saldrá mejor parado cuando se produzca la quema de la historia.

domingo, 23 de agosto de 2009

Totos los poemas forman parte del libro de Ogsmande Lescayllers, "Conversación con Karla" Fotos Karla Suárez.


























PRIMERA CONVERSACIÓN.

Yo sólo sé de amor, tiemblo espantado cuando,
Las pasiones del hombre, envuelven tercas, mi rodilla.
JOSÉ MARTÍ.


Tengo por encomiendas los murmullos,
la piedra rompeolas
y la ausencia inusual de los sentidos.
Ya no es posible, Karla,
hemos pasado la noche parloteando
pero tú das la espalda
y te pones a contemplar el muro.

El tiempo es breve, Karla.
Él sabe darnos sublimes latigazos.
Ovillar sabe el tiempo su ademán de comediante.

El tiempo tiene sus manos sueltas
sobre el desnudo de la eternidad
y nosotros golpeándonos,
en contra de las líneas tonales de la luz.

Yo de espaldas corriendo.
Tú de espaldas corriendo
y el árbol puesto en cruz
y la cruz desalentando la inscripción.
Y el pie sin un apoyo
para quitar los brotes del camino.
Y las voces repartidas en cántaros.
Y el cántaro vacío
y otra vez la distancia entre los dos.

Estos amaneceres tienen tus ojos, Karla.
Tú estás sentada en una confitura de jazmines.
En una catedral de mariposas.
En unos de esos sábados que parecen menguantes,
tras las columnas verticales del tiempo.

Yo caminé en silencio el estalaje de las sombras.
Calenté el hongo frígido de un muerto;
los tonos de la luz,
las alas blancas de las sombras negras.

Un ancla verde, en tinta de torpedo,
se juega el corazón en cada salto.
Un augurio de palos
y el gongorino soplo de los cuencos.

Kid dolor perdió un roung por impaciente.
El orden no es un pájaro,
pero sabe escudarse entre sus alas.

Mi padre pintó un jardín de nubes.
Mi madre pintó el árbol de la vida.
Yo no he pintado nada,
pero me gusta ver las acuarelas.
Karla y los recuerdos juegan al ajedrez,
pero faltan las damas y las torres.




SEGUNDA CONVERSACIÓN.

NO SABES QUE NO HAY VENTURA,
NI SI QUIERA PARECIDA
A LA DEL AMOR DE UN HOMBRE.
LOS NIBELUNGOS.


Estamos lejos, Karla.
Tierra y agua separan nuestros cuerpos,
somos dos tenedores en el confín del mundo,
dos manos que se buscan, pero se encuentran.

He discado el teléfono,
para escuchar lentamente tus palabras.
Ya estoy de vida por que oigo tu voz
y he sentido de pronto un sonar de campanas;
Un trinar de pájaros silvestres
y tu sonrisa Karla,
como un reloj de mar en mis sentidos.

Estos son los jinetes que no apagó la bruma.
Un espejo guarda tus marcas siderales
y tus palabras, Karla,
descansan blandamente en mis oídos.

Hoy vi partirse en círculos la luz de las estrellas.
La luna era un arquito y el mar no se veía.
Todo estaba en silencio,
menos la siempreviva de mi corazón
y la arboleda de tu lejanía.
El trigo y las linternas se nos hicieron polvo
y hasta se nos gastaron los pronósticos.
Y los recuerdos, Karla, los recuerdos,
ellos llevan mi cuerpo hasta la cima.

Mañana será martes,
Hoy no sé que lugar corresponde a este día.
Hoy ando patrullado por los sentimientos.
Soy un santo indefenso que Satanás golpea.
Soy un trozo de escarcha en la puerta del horno.
Soy la punta de un ala quebrada por el viento.

Esta es mi circunstancia
que el tiempo lentamente transformará en espigas.
¿De qué me estoy doliendo,
si el dolor no es mi canto personal?

Tengo el mundo a mis pies.
La noche es mía.
Soy dueño absoluto de una legión de estrellas.
¿Por qué le estoy cantando al dolor?
¿Por qué invoco el silencio, la distancia,
y la ausencia de Karla?

Es que estoy refundido en la nostalgia
y en esta soledad que me hace compañía.
Esta parte es mi canto,
pero la otra mitad la tengo dentro
y veo pasar las horas,
como una escuadra de húsares insomnes.

He consumido todo,
lo que quedaba en mi botella verde.
La luz echaba el tiempo boca arriaba.
Karla está sentada en un rincón del mundo.
El pájaro voló, y hasta su jaula,
quiso seguir su vuelo.

TERCERA CONVERSACIÓN

"CON FRECUENCIA ASOMABA UNA LIGERA SONRIA
DE BONDAD EN SUS LABIOS, PERO HABÍA EN ELLA,
TANTA DEFENSA Y TANTA OCULTACIÓN
COMO AMOR INCITANTE".
STFAN ZWEIG.

Las canículas, Karla,
le quemaron las hojas a los crotos.
En torno al mar se oye el aleluya de los peces
y la noche se llena de lamentos.
El mar se rompe contra los arrecifes.
Contra la voz del hombre se levanta un muro.
Y nosotros sin armas,
para tejer la paz de los vivientes.

Yo coloqué en tu puerta este panal,
esta flauta de viento con ojos de cometa
y un reloj, para medir el llanto de la tierra.

He buscado a los hombres pero no los encuentro.
Los hombres se me han vuelto una cancha de piedras,
una caja de ecos,
como los parpadeos de La Osa Mayor.

Soy un triángulo, Karla.
Soy un triángulo.
La cofia que sostiene mi eternidad de árbol
navega como un pez en la corriente.

Lo que hay de guitarra en mi garganta
ha sido colocado sobre tu corazón.
Lo que hay de país en mis palabras,
son estos cantos, Karla,
con los que voy naciéndole a la vida.

Estoy de amor y muerte,
con una pesadilla de silencios y dudas.

He tornado a la tierra para besar tus ojos,
pero la tierra vuela
y el tiempo es una lámpara silente.

Ahí están los metales frente a ti.
Se alzan como escaleras por encima del mar
y caen, levitativamente,
como estatuas de nieve hechas con impaciencia.

Hemos atado el mar con estas cuerdas.
Con estas riendas frías amarré al Minotauro
y lo encerré en una caja de aros.

¿Adónde vamos, Karla?
¿Hacia qué punto vamos?

Hay un tótem sentado al costado del brazo de Jesús.
Hay una escuadra rota en la casa del Hombre.
Hace falta un panal y una linterna.
Y tus palabras, Karla, tus palabras…
¿A qué región del mundo partieron tus palabras?

Ahora voy dando saltos.
Busco la huella de tus sentimientos.
Busco un pez en el agua,
un árbol en la tierra.
Busco dentro de ti mi yo incondicional,
la columna y el zócalo preciso,
para fijar mis huesos después de esta jornada.
Karla, no te desnudes nunca;
porque pueden caerse las estrellas.

CUARTA CONVERSACIÓN.

TEJER UNA CORONA ES MÁS FÁCIL
QUE HALLAR UNA CABEZA QUE PUEDA USARLA.
GOETHE.


Es difícil ser uno y ser el otro,
caminar de rodillas
con la cabeza hundida entre las piernas.
Dilapidar la luz, llevando dentro estrellas y luceros.
Es tortuoso el camino cubierto de silencio.
Es lástima la vida sin un tajo de sol
para purificar los sentimientos.
Es mortal la caída
para el que no asegura los pasos del mañana.

Aquí, donde me paro, hay una puerta rota
y no se ven las calles;
las calles, Karla, que son como tus manos.

Así es el mundo, anda con la cabeza para abajo,
con los ojos vacíos y va nadando contra la corriente.

Estas son las Segunda epístolas de Pablo.
Los guantes del dolor
que se arrastran en medio de la noche.
Estos son los brocales
donde tú y yo jugamos cuando niños.
Estas son las navajas, y los cuchillos, Karla,
con las que nos castraban las palabras.

Vivo como un vigía,
oteando la distancia desde el palo mayor de mis ideas.
Hay una marca celestial en mí
y una espiga de pueblos reencontrados,
por eso no me alejo un segundo de ti,
porque los muros, Karla,
intoxican las ánimas del hombre,
las queman, Karla, les queman los sentidos.

Entre tú yo,
hay una franja de agua y una punta de tierra.
Hay un camino dentro del corazón,
en las agujas del amor y las palabras.

Karla, no te quedes ahí,
afuera está lloviendo
y te hará mucho bien,
observar como crecen las

QUINTA CONVERSACIÓN.

"NOSEAN ESTOS LOS DEUDOS QUE YO DIGO".
SANTA TERESA DE JESÚS.


Vamos volando sobre el confort de un ala.
Los humanos nos miran taciturnos.
Vienen con lentitud a saludarnos.
Hay una lengua alfilerada que habla de nosotros.
Vamos rodeados de fantasmas, Karla.

El mundo es un campo de hojas amarillas
en la cabina postila que no percibe el día,
ni el encanto ancestral de las estrellas.
Lo que tenemos, Karla,
hay que guardarlo para que no se escape.
Estos mapas de luz y estas sábanas blancas.
Estas yemas azules y estos cardos;
todo lo que tenemos entre el pecho y los sueños:
los trinos de la luz,
los trinos, Karla,
andan sueltos, con los compases idos;
con los compases rotos por los golpes del tiempo.
Pero vendrá otro día.
Otros hombres vendrán.
A estos escombros le irán naciendo alas,
otro sol cubrirá nuestras cabezas,
y tu sonrisa, Karla;
le nacerá un lucero a tu sonrisa.

Por el ferrocarril de los recuerdos
va caminando un hombre,
tiene los pies marcados por los rieles
y el alma como un pájaro,
queriendo zafársele del cuerpo.
Somos dos corazones.
Dos almas.
Dos tildes y una huella.

El caos envuelve en sombra los incisos.
Nadie guarece a nadie ni le tiende una mano
para evitar que lo arrastre la tormenta.
De qué materia insólita habrán hecho estos seres.
En qué concilio crearon estas leyes.
Santificados sean el odio y el dolor.
Purificada sea la paciencia.
Canonizados, el amor y el beso.
Y nosotros lanzados a un rincón de la gloria,
aunque tengamos parches en los sueños.

Lo que tenemos dentro,
es nuestra única riqueza.
Todo termina allí, sobre esa cuesta,
donde están relinchando los caballos.

Textos y fotos de Ogsmande Lescayllers.

I
Todo amor, si lo es,
termina siendo.
II
Esas pequeñas cosas
son demasiados grandes,
para alguien que no es nada.
III
La sombra es el cadáver de la luz.
IV
La libertad también es una cárcel.
V
Todo empieza y termina en un instante.
VI
Dormir más de tres horas,
es estar muy cabreado con la vida.
VII
La mejor biblioteca es la memoria.
VIII
Cuando archives recuerdos,
evita a los fantasmas.
IX
No recomiendes a nadie
que lea a Don Quijote,
porque puede acabar como el Quijote.
X
DECEPCIÓN.
Cuando descubras que todo es mentira,
guardarás para siempre tus verdades.

martes, 18 de agosto de 2009

Vista de la campiña bayamesa.


Vista del Hotel Sierra Maestra, C. de Bayamo.


Calle de la Ciudad deBayamo, Cuba.


Un calle de mi ciudad, Bayamo, capital de la provincia Granma.


Hotel Sierra Maestra en Bayamo


Calle de mi casa en La Habana


Imágenes del Río Bayamo.




Vega del Río Bayamo, de gran importancia histórica.


Foto. Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana, donde estudié H. H. del Arte, Litertura Hispanoamericana y fui profesor durante 10 años.


Facultad de Derecho, Universidad de La habana, donde estudie y fui profesor.


Patio mi casa en Bayamo.


Un patio bayamés. Foto. O. Lescayllers


Vista del teatro García Lorca y el capitolio nacinal. Ciudad Habana. Foto. O. Lescayllers