sábado, 21 de marzo de 2009

Texto del libro "Los poemas de las sombras", de Ogsmande Lescayllers.


YO NO SOY OTRA COSA.

Para Orestes Adán, in memoria.

Yo no soy otra cosa más que la poesía.
Soy eso simplemente y no lo niego.
Soy la Palabra, envuelto en la Palabra.
Me anuncio a través del tiempo
Con todas las sílabas posibles;
Los tonos y las voces,
Las inflexiones de la lengua
Forman una espiral
Que se abre y se rompe en el gris de los vértigos,
En la curvatura de la puerta
O en el tránsito aéreo de los ecos.
Vengo dispuesto a alcanzar desde abajo,
Las líneas, las fronteras, los puntos cardinales.
Soy el barro.
La arcilla con la que se hizo el hombre,
La juntura que le sirve de cierre
A los altos muros piramidales
Y la estación de lluvia que va de abril a mayo,
Emparrando la noche y el camino.
Convierto el agua en nubes;
Las preguntas en truenos y relámpagos.
Hago fosforescente esta caña de pan,
Estas moscas azules que platican conmigo
Y me ofrecen rarísimos morfemas.

Vivo en un mar de dudas.
Una ciudad gaseosa habitada de muertos
Que los cartógrafos no fijan en los mapas.
Vivo en un mar lleno de barcos y fantasmas;
Porque los hombres fusilan la ternura.

Yo no soy otra cosa,
Eso lo saben el viento y las guitarras,
Los truenos y las claves,
Los astros y las piedras
Que han conjurado el dictamen de mi boca.

Escapo de estas lágrimas,
De estas cavernas en penas.
Me largo de este mundo en un acorazado
Donde las olas y los truenos se barruntan
Y vuelvo a salir como una espiga,
Como un altar que laza sus alfiles
Y sus bombillas de armazón roja y negra.


Mi paz va a reanimarse en los brazos del viento,
Con los tejidos de la sangre,
Con la llovizna de los ojos de Dios;
Con la luz de mis huesos mi paz será encendida.
Caminaré descalzo por el camino de los peregrinos
Y dejaré mi nombre en la llanura,
En las aguas aureales del Bayamo:
En sus laderas fértiles
Que me vieron crecer hecho sueño y palabras,
Canción y libertad,
Brisas e incendios;
Galopando desnudo por los campos
Con la luz matricial de los emancipados.

Cuento de arriba abajo.
Saco tu nombre por los cuatro costados.
Vivo en el fuste,
En la espina dorsal de mis ideas.

Al romperse el silencio todo será posible.
Todo será posible cuando estas comisiones
Que anuncian mis palabras enciendan sus fogatas
Y el humo de los tiempos caiga sobre nosotros.
La noche cantará, y con ella los pájaros.
Las estrellas festejarán también
Y las piedras se juntarán para irse a bailar
Donde la orquesta de mis labios las convide.

Los libros, cuando me ven pasar,
Abren sus puertas colegiales para que yo penetre;
Ellos son como duendes,
En la punta encendida de mi lengua.

El comienzo y el fin nacen en mi garganta,
Pero reciben órdenes desde la caja de mi pecho.
Ese gran continente donde guardo todos los secretos,
Todas las voces y las cicatrices de los tiempos.

Mi cuerpo es un erial:
Una montaña con doce cumbres vírgenes,
Una casa cubierta de magnolias,
De campanillas y tusílagos;
Con siete minaretes custodiados por ríos emisarios.
Desde allá adentro, se afluenta la poesía,
Se desgaja por todos los rincones de la tierra,
Se arropa entre las nubes
Y se sienta en el cielo e indica a los doctores
Como se escribe un salmo.

Eso soy yo,
Un universo que camina y canta.
Una ola en pleamar
Que atraviesa el peñasco de la costa
Y mueve los océanos,
Las grandes cordilleras
Y puede confinarse hasta los brotes microscópicos
Y convertirse en polen,
O en una simple semilla migratoria.

Eso soy,
Un pedacito de ternura en la escama de un pez,
Pero puedo viajar hasta los continentes
Para llevar mi identidad a cualquier parte.
Así son los mandatos de la poesía,
La masa subterránea del poema,
El corazón de los ejércitos:
Sus armas y uniformes,
Todos y cada uno de sus nombres
Atados a estos cantos,
Saliendo de sus compuertas,
De sus redes elásticas,
Saliendo desde el fondo,
Como si fuera la lava de un volcán.

El mar lanza sus piernas sobre las horas tristes.
Son hombres de montañas los que vienen con él,
A montar sus covachas,
En cualquier dirección del planisferio.
Por ahí van incendiario las llanuras,
Las verdes plantaciones de la cuenca del Cauto,
Los altos picos de la Sierra Maestra;
Los que desaparecen en el Golfo de México.

Aquel día era viernes.
Mi madre hacía sus preparados de Semana Santa.
Armaba cruces a la entrada de la puerta.
Yo iba al campo a recoger naranjas,
A zambullirme en los charcos más profundos.

Esas aguas y yo,
Éramos un ejército de tunantes.
Cantábamos un himno;
Todo mi corazón era un poema,
En él estaba el hombre,
Los hechos de 1604 que cantara Silvestre de Balboa.
Mis dedos eran cuerdas:
Yo era el dueño de la más bella sinfonía del mundo
Y el amor y la luz, se apelmazaron en mis labios.

De un lado las ideas.
Al centro del carril, iban los sueños.
Entre dos horizontes, la esperanza;
El hombre hecho maíz,
Para que no faltara alimento en la tierra.

Mi abuelo decía estas palabras:
“El pueblo más feliz,
Es el que tiene muchos poetas y pocos generales”.
Los poetas no necesitan armas ni caballos,
Uniformes ni ejércitos.
La lluvia y los jardines son sus armas,
Saben curar los males;
Alimentan la vida,
No odian ni maldicen.
Viven de las censuras que los agentes
Fabrican contra ellos.
Yo no soy otra cosa,
Y guardaré el misterio,
Hasta que despierten las estrellas.


Texto: Ogsmande Lescayllers.

jueves, 19 de marzo de 2009

Tomado de Xornal.com.

Ogsmande Lescayllers.
Escritor e xornalista.

CUBA Y LOS EE.UU



En la vida es importante saber sacar cuentas, porque como decía el poeta, "el tiempo vuela". Quien no sabe sacar cuentas pierde la noción del tiempo y no se entera de lo ganado o lo perdido durante cierto y determinado período donde las cuentas han ido creciendo o disminuyendo, hasta llegar a un punto en el que pueden desbordarse o disminuirse hasta extinguirse absolutamente todo.
En política, además de saber contar, es muy importante conocer los tiempos, porque salvo algunos casos de rara o sospechosa cohabitación en y con el poder, lo lógico es que no se gobierne para siempre.
Una empresa bien llevada es aquella que produce beneficios y donde todos o casi todos sus empleados se sienten cómodos con las tareas o labores que se acometen. Pero cuando por un largo período de tiempo todo ha fracasado, y las tareas acometidas lo único que han hecho es crear disgustos, terribles discrepancias, daños a terceros y todo el capital invertido se ha ido a bolina, creemos que sólo un necio insistirá en mantener algo similar o parecido.
Algo semejante a lo anteriormente descrito ocurre con el famoso "Embargo Económico" unilateral impuesto por los Estados Unidos de Norteamérica, el país más poderoso de la tierra, contra el pueblo cubano, una nación pequeña, empobrecida, diezmada y hambrienta por siglos de historias y corrupción, subdesarrollo y dictaduras. Sin embargo, Cuba y su pueblo han sabido afrontar con gallardía el horror impuesto por el "enemigo imperialista" y, desde 1962 hasta la fecha está firme y decidida. No transige ni se arredra. El embargo sólo sirve para alimentar el espíritu patriótico, por un lado, y el patriotero por otro, de quienes todo lo que ocurre en la isla, con razón o sin ella, se lo endosan al fantasma del "embargo económico".
En Cuba y en muchas partes del mundo nadie está de acuerdo con esa medida como medio de presión, que según el Pentágono y lo círculos de poder en los Estado Unidos, se ha tomado presumiblemente para que Castro desista y haga cambios democráticos, y/o abandone el poder que ostenta desde hace 50 años agobiado por la escasees y las estrecheces económicas de los cubanos. Olvidan que Castro es el poder, no el pueblo, que es en definitiva, el afectado por cualquier medida de presión contra la isla. Porque no se puede perder de vista que en Cuba lo que hay es una dictadura y no un gobierno democrático, donde los horizontes tienen otras tonalidades.
Asfixiar económicamente a un pequeño país como es Cuba, por una potencia mundial, o por cualquier otro organismo o institución internacional, nos parece que es inhumano e inmoral. Nadie tiene el derecho, por más poderoso que este sea, para obligarles y condenar a un pueblos a sufrir hambre e inanición para que desista de un ideal, sobre todo cuando esas medidas van directamente en contra de los ciudadanos que nada tienen que ver con tales asuntos y que están ajenos a los intereses de los que ejercen el poder en una u otra dirección.
Un diálogo entre la Casa Blanca y La Habana, necesariamente tiene que basarse en el respeto mutuo, teniendo en cuenta cuáles son los intereses de cada uno y sabiendo, que sobre la base de la fuerza, no se sacará nada de ninguna de las dos partes. Tiene que existir voluntad de acuerdos, deseos de cambio y búsqueda de soluciones, porque de lo contrario siempre estaremos en las mismas. Sabemos cuales son las cosas que nos separan, ahora lo que interesa es encontrar los puntos de unión y entendimientos.
Las actuales medidas tomada por Obama son débiles y sumamente frágiles, aunque no es menos cierto, que abren una pequeña ventana hacia la esperanza. Ahora falta saber de qué modo las toma el gobierno de la isla. Porque imaginamos que empezarán por decir quiénes pueden o no visitar el país, como si la nación cubana fuera su coto personal.
También algunas empresas podrán vender alimentos y medicinas sin las restricciones que pesaban sobre ellas, impuestas por el gobierno de George Bush, pero que el embargo seguirá como medida de presión. Desde luego, ni qué decir si la cuestión es así, el gobierno norteamericano seguirá cometiendo la misma estupidez de siempre e incluso, el error ahora será todavía mayor, pues no se pues de sostener lo insostenible, sólo con el pretexto de presionar a alguien que jamás se ha sentido presionado.
El gobierno de las isla, según manifestó su presidente Raúl Castro en el "50 Aniversario de la Revolución", está dispuesto y preparado para estar ahí 50 años más. Desde luego, el asunto no es digno de comentario, porque sería darle importancia a una estupidez. Ya no un tonto, sino alguien sin cerebro es capaz de decir semejante cosa, pero bueno, algunos no hacen más que soñar con fantasmas, porque ignoran que el cambio es lo único perdurable.
Obama no debe de peder de vista a Cuba y al pueblo cubano, por dos razones: allí está Guantánamo, un territorio cubano convertido en cárcel de detención ilegal y en campo de torturas de los Estados Unidos, un país que dice defender los derechos humanos y respetar el imperio de la ley y, por otro lado, allí existe una nación privada de democracia y libertad, donde no se respetan los derechos del hombre y que ha permanecido por más de 50 años, aherrojada bajo los designios de una dictadura.
Texto: Ogsmande Lescayllers.

Texto tomado de Xornal.com publicado e 18.03.2009



Jueves, 19 de marzo de 2009 - 12:06 h
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Ogsmande Lescayllers.

Escritor e xornalista
2009-03-18 21:28:26




América despierta



Nuestra América despierta inclinada hacia la izquierda. El sol, que hasta entonces caída en perpendicular, ahora caerá en vertical sobre nuestro sufrido continente. Lo que se abre no es un nuevo camino, sino un horizonte de luz y de esperanza. "Ha llegado la hora de América y debemos de marchar unidos, como la plata en la raíces de los Andes", apuntó José Martí.



Con la unidad de los pueblos de América, llegará la libertad y la paz para todo el continente. La democracia ha de ser el nuevo lenguaje de todas las naciones y las acciones encaminadas a liberar a un continente que lleva más de 5 siglos padeciendo los males del caciquismo, el intervencionismo y la violencia, sumido en la más absoluta ignorancia, heredada de la colonia y la posterior hegemonía de los Estados Unidos de Norteamérica, que siempre ha considerado su traspatio a los países del sur de las tierras Amerindias.



Los trogloditas de siempre, a la diestra y a la siniestra del cuerpo de la politiquería, buscan a toda costa desnaturalizar la realidad que hoy viven nuestros pueblos. Azuzan el fantasma del presidente venezolano Hugo Chávez, como uno de los peores males que se pueda cernir sobre la humanidad y la amenaza del comunismo impulsado en su día, por Fidel Castro, hoy por hoy, "un cadáver político que todavía respira".



Lo que ha despertado en América es la democracia. Era lo que se pedía, ¿sí, o no? Naturalmente, la derecha más cavernícola, creída e ignorante, piensa que la democracia sólo existe cuando el triunfo es de ellos y para ellos. Nada más lejos de la verdad.



Hay que dejar bien claro, y que lo sepan de una vez por todas los ideólogos y demagogos de la derecha, que Fidel Castro nunca fue comunista y mucho menos la dictadura que regentó durante 50 años. Que ni Hugo Chávez Frías, Luis Ignacio Lula Da Silva, Daniel Ortega o Rafael Correa, tampoco lo son, se les puede acusar de cualquier otra cosa, pero no de ser comunistas, porque entonces están espantando un fantasma que no existe y el pueblo, que no es tan ignorante como algunos piensan, inmediatamente se da cuenta que lo que pretenden es atemorizarlo, manipularlo y utilizarlo con fines partidistas. Todas estas figuras que dominan el actual escenario político de la región, exceptuando a Castro, han llegado al gobierno de sus países a través de las urnas, bajo la presión de unas campañas demoledoras contra ellos, orquestadas por la CIA, la burguesía y la iglesia católica, que en vez de dedicarse a promover la fe y la hermandad, cambia la cruz por la espada y se lanza al ruedo de la política como un animal salvaje.



Cuando en Europa, África, Medio Oriente o cualquier parte del mundo, es elegido un presidente, ya sea de izquierda o derecha, los gobernantes de los países de Nuestra América, salvo escasas excepciones, hacen algún comentario contrario a la realidad que viva esa nación; lo que quiere decir, que por lo general, esta gente aceptan respetuosamente el mandato de las urnas. Pero en Europa y, sobre todo, la prensa amarilla, creyéndose portadoras y salvadoras de la verdad; sabiendo o sin saber, de inmediato se lanzan acusadoramente contra quien sea, buscando símiles o parecidos con alguien y, ese alguien, siempre será lo que ellos consideren lo peor de lo peor. Desde nuestro punto de vista, todo eso no es más que pura demagogia.



Hay que dejar a los pueblos que decidan en libertad, para que la libertad sea el objeto de culto de los pueblos y no el instrumento de unos pocos, que han mantenido durante siglos, la espada de Damocles colgando sobre la cabeza de los ciudadanos y las naciones.



El salvador, un pequeñísimo país de Centro América, después de muchos años de profunda inanición, entró a la lucha guerrillera, donde murieron miles de personas, luego inició su período democrático de mano de la derecha, la oligarquía y los terratenientes del país. El cambio no borró las profundas desigualdades que a lo largo de siglos de colonialismos, violencia y analfabetismo, han convertido a esa nación en un infierno. La derecha, como ha hecho en todo el continente, ha vivido de espaldas a la realidad de los ciudadanos y la pobreza se ha quintuplicado por todas partes. Quizás esas sean unas de las razones del cambio, por lo que debemos darles un voto de confianza a los nuevos actores a ver si se invierte el panorama en ese escenario.



Ahora todos los ciudadanos y naciones de Nuestra América, tienen el deber de hacer cada día más eficaz los métodos democráticos, para que, las democracias que se perfilan en el continente tengan identidad y sentido propio. Pues, no hay por qué imitar ni transpolar estructuras y sistemas ya caducos, con acciones y actuaciones que no se corresponden con nuestros idearios y naturalezas.



Sólo Cuba sigue aferrada a los viejos moldes del totalitarismo dictatorial en el que se embarcó hace 50 años ajena a los vientos de cambios y a las realidades que se están gestando, desde la Patagonia al Bravo, y en casi todo el mundo, a las puertas del siglo XXI.

Texto: Ogsmande Lescayllers.

xornal.com



jueves, 12 de marzo de 2009

Texto del libro " El shofar del viento" de Ogsmande Lescayllers.



LOS MORADORES DEL SILENCIO.

Y se juntó la tierra con el mar
Y ésta le parió un hijo varón.
Nació entre los tomillos de la huerta,
En la alcancía de un rey,
Que hizo testamento en Barcelona,
Tres días antes de ser llevado a la horca,
Por oponerse a la Santa Inquisición.

El rey estaba enfermo de amores y conjuros.
Por las noches se iba a los burdeles,
A cortejar a Concha,
La actriz de la mirada displicente,
La que después, en su versión moderna,
Vigas Luna llevara al escenario,
Desnuda de conjuro y miramientos.

Sabía que allí, entre morbo y la parodia,
Se podía repetir la misma historia;
Y así fue, pero el tinte de ahora era distinto,
Porque la bien amada era una expresión
Del noticiero de las tres de la tarde.
Y como dice el dicho: a rey muerto rey puesto.
Eso fue lo que ocurrió,
Después que una modelo,
Cansada de bregar y de exhibirse,
Sobre las pasarelas
Del viejo continente,
Intentara ser reina de los íberos.
Ahora la notición subía por Leganitos,
Entraba al caserón de los artistas,
Porque buscaba un verso emocionado,
Una loa, o un simple ditirambo zorrillesco,
Como Don Juan Tenorio, más o menos.
Después comenzó la greguería:
Los insultos, las burlas,
Cábalas, sortilegios y algún que otro sofisma,
Cosas estas que el reino dio orden de acallar.

Y pasaron los meses y los días;
Días y meses de amor,
Que echaron alas,
Hasta que engalanaron la ciudad,
Con el dinero de los contribuyentes,
Que se rascaban tiernamente el bolsillo
Al ver como volaba el cortejo nupcial.

Aquello si fue un cuento de verdad;
Un cuento para que todo el reino lo contara,
Porque es bueno que el pueblo se entere de una vez,
Que un rey y un Papa son algo parecidos,
Entre el cielo y la tierra, entre Dios y los hombres.

Y vuelvo a Vigas Luna,
Porque me encanta ver como desnuda,
A las bellas actrices del momento,
Hasta dejarnos atónitos
Al borde del deseo o el improperio.
Y pensar, que todo sucedió,
Porque la vida es magia.
Y el amor de esa gente,
Es parte de un texto contractual,
Que al menor movimiento puede poner en crisis
La marcha del Estado,
Al reino y sus demonios;
Y lo que es peor: la sociedad.

Pero la luz, es luz por que procrea;
Da hijos como frutos en la huerta.
O como las espigas del trigal,
Que se pueblan de pájaros y alondras,
De nubes, que luego se hacen agua;
Ríos y almanaques, en la estancia del hombre.

Así también los príncipes,
Hacen brotar sus vástagos.
Y forman semilleros de ascendentes,
Sin consultar con nadie,
Sin dar una disculpa.
Porque el reino es de Dios
Y dios le ha dado alas,
Para que vuelen alto,
Sobre la jerarquía del poder.

Ya he visto lo que es y lo que son;
Los contenciosos y los contenidos.
Las ecuaciones y los continentes.
El contrato social y las penurias,
De los obreros y los chabolistas,
Que alimentan diez bocas sin trabajo,
Mirando ensimismados, como crecen
Los parados del reino,
En las oficinas del INEM.

Soy consciente que hay ríos muy profundos:
En los países Árabes, en América,
En el África negra
Donde el SIDA galopa como un duende,
Y el hambre es un legado de la historia
Que potenciaron los colonialistas,
Después que les arrancaron las agallas
Al Archoztéril, al cóndor,
Al oro,
Al diamante y al petróleo,
Hasta dejar en cero,
Las últimas vituallas de los pueblos,
Que componen el sur y sus contornos.

Yo me quedo aquí arriba;
Voy de retro,
Marcando las estrellas que se fugan
Por la espalda ancilar de un agujero negro,
Bajo el reino de dios y las finanzas,
Donde a comienzos del siglo XXI,
La humanidad sigue durmiendo a piernas sueltas,
Sumergida hasta el cuello en sus costumbres.

Yo, que la estoy mirando desde aquí,
Me rasco la cabeza y me pregunto:
¿Esto es, a lo que llaman sociedad?
Texto de Ogsmande Lescayllers.

Texto del libro "El shofar del viento", de Ogsmande Lescayllers


LA BANCADA FURIOSA.

El día de los muertos,
Los creyentes van al cementerio.
Van a ver a sus muertos,
A reunirse con ellos,
Esos que dejaron un día en un hospicio,
O en una residencia al cuidado de otros,
Que perciben un sueldo miserable.

De ese modo se teje el rol del hombre;
De las buenas familias fiel a la religión,
Y a los preceptos de la iglesia católica,
Que orada cada día la dignidad humana.
Ellos, naturalmente, no están en la bancada,
No forman partes de la juerga,
Ni arbitran, ni gobiernan los nuevos moldes,
Que se erigen en forma de dictámenes,
Como garantes del orden y la paz.

Todo insumo es un trozo de metal,
De duda y sombra.
A la derecha, ruge el populacho,
A la izquierda,
Y en torno al podium,
Ladran los mercachifles,
Animando las voces del concierto.
En el estrado,
Unos dicen que sí y otros que no.
Van y vienen comiéndose la piel,
Intentan sostenerse,
Para que el pueblo entienda sus “verdades”.
El pueblo sabe más de lo que piensan ellos.
Pero en sus fantasías, confirman sus creencias,
Sus ganas y sus modos,
Para que no los echen a la hora de las urnas.
Y salen a mirarse, o a observar la balanza;
A leer el dictamen de los diarios,
Esos que testifican:
Si este es el mejor y este otro el peor,
Para seguir viviendo del sobresalto ajeno.

La bancada está llena de impostores.
No saben si reír o si llorar,
O si abstenerse,
La hora de pulsar el botón cuantitativo,
Cuando alguna locura se convierte en ley.
Pero ahí están los legos, los feriantes,
Los elegidos para representarnos,
Como si el hombre fuera tan inútil,
Que alguien tenga que decidir por él.
Esos es el parlamento:
Palabra que viene de palabra;
Pero no se oye nada,
Porque todos se insultan al unísono.
Y los deseos del pueblo se quedan en la calle;
Y como bien sabemos,
La calle es de todos
Y a la vez no es de nadie.

La bancada derecha es un nido de víboras.
Para hacer más creíble su misión,
Nadie guarda silencio.
Pero entre la bancada
Hay perros de todos los tamaños,
Buitres evanescentes
Que se evaporaran en medio del debate.

Arriba, en el estrado,
Hay un escudo real,
Una espada, una cruz,
Una bandera en rojo y amarillo,
Que representa al sol,
La sangre y sus misterios,
Pero que no nos habla de la esencia del hombre,
Que es lo importa en estos tiempos reales;
Cuando decir nación, o autonomía,
Tiene más importancia que denunciar la muerte
De cien mil iraquíes que han sido masacrados
Por los mercenarios del pentágonos.

La bancada derecha no quiere ni enterarse
De lo que están diciendo los demás.
Ella se oye a si misma y eso basta.
Tiene al vaticano de su parte;
A las grandes empresas,
A los diarios retrógradas,
Y a los defensores de la constitución;
A esos, que en su día, se negaron,
Poner con letras claras
Los derechos del pueblo.
Ese pueblo,
Al que hoy dicen pertenecer y defender,
Como es natural, a su manera.
Y el pueblo, alborotado,
Sumido en el miedo y la ignorancia,
Aplaude entusiasmado,
Una enmienda de mínimos,
Que algún día, si dios quiere, irá a las Cortes.
Y de las Cortes, de nuevo a la bancada,
Para que todos firmen y Confirmen,
El texto general del Statut.
Ese dragón que asusta a nativos y extraños,
Según las tesis de los opositores.
Nadie debe permanecer al margen,
A fuera, ni en el centro;
Hay que estar a la izquierda;
A la derecha,
O desaparecer del hemiciclo.
Hay que escuchar al dogo,
O al señor presidente,
Por algo ellos son los que gobiernan:
Los que mandan y ordenan,
Y los demás, son anacoretas,
Que lanzan voces,
Para que los elegidos los corrijan.

¿Cómo es posible hablar de democracia,
De libertad, concilio, orden y tolerancia,
Cuando de un lado y otro de la bancada,
Todos rebuznan, vociferan,
Defendiendo una tesis que no existe?

A esa conjunción de estruendos y ladridos,
¿Es a lo que llaman parlamento?
Porque ahí nadie parla ni platica,
Y lo peor de todo, nadie escucha…
Ya sé que no es posible,
Porque yo soy el pueblo.
Pero me gustaría sentarme en la bancada,
En la última fila,
Naturalmente,
En la fila del centro,
Donde todavía, se nota un poco de paciencia,
Y las ideas fluyen con deseos de cumplir,
El sagrado mandato
Que les ha otorgado el pueblo soberano.
Texto de Ogsmande Lescayllers.

martes, 10 de marzo de 2009

El texto forma parte del libro, "La silueta de Ícaro", de Ogsmande Lescayllers.


CON VERSOS DE GALERAS.

Despojado de todo
Un día me arrestaron por sospechas.
Querían que confesara
Mis vínculos internos con la CIA.
Mis relaciones con los disidentes del exilio.
Mis críticas al gobierno y al comandante en jefe.
Lo único cierto era,
Que yo escribía poemas
Ubicado en un mundo imaginario,
Donde el reino del hombre
Era distinto al que ellos me ofrecían.
Lo cierto era,
Que yo no conocía a nadie del exilio ni en la CIA.
Ellos tenían las preguntas y las respuestas
Que yo no podía darles;
Ellos sabían de mí, más que yo mismo.

De esa forma hicieron mi historial:
Una lista de nombres infinita
Donde estaban marcados,
Todos y cada uno de mis pasos:
Lugares, a los que nunca había llegado,
Gente que jamás había visto,
Conversaciones que sólo ellos conocían.
De ese modo tejieron mi historial,
Eso fue suficiente para echarme a la cárcel,
Y condenarme a muerte
Por alta traición a los poderes.

Pensaba en sueño,
O a veces con los ojos bien abiertos:
Así no se construye una nación.
Así no puede un pueblo levantarse
En el reino de dios sobre la tierra.

Los hierros de las cárceles
Y los calabozos de castigos
Eran tan duros,
Que desfallecía por segundo;
Y cuando volvía en mí,
Le gritaba con rabia mis dolores,
Con versos de galeras,
Que dejaba colgados
En las orejas de los carceleros.

Un día imaginaron que a pesar de mi muerte
Yo seguiría cantando,
Entonces me metieron bajo tierra,
En una celda húmeda y oscura,
Donde ni dios ni yo oíamos los lamentos.

Allí, aprendía a contar mis dedos
Y las articulaciones que tenían.
Memorizaba los cantos de mi muerte
Para devolvérselos a la vida.
Tejía y destejía mis razones
Envuelto en la humedad,
Hecho una sombra.

Un día creí soñar y no era un sueño:
Vi una luz que bajaba por la escalera
Y una voz que venía de ultratumba;
Ese día desperté en un hospital
Con los pies y las manos bien atados,
No sé por qué,
Por que apenas me podía mover.
Tenía puesto dos sueros y una transfusión,
Que intentaban quizás, devolverme la vida;
A mi me daba igual,
Ya no era lo que era ni quien era,
No quería imaginar, que la libertad
Costara tanto,
Y mucho menos,
Que mis versos fueran
Los causantes de aquellas tropelías,
De las que me acusaban
De ser, sin ser lo que no era.

Aquella muerte súbita,
Que luego se hizo vida,
Me echó por la escalera del exilio
A un país extraño,
En el que encontré amores y dolores,
La comprensión y el desatino de la gente.
Aquella muerte súbita
Me regaló otras muertes
Que llenaron mi piel de escalofríos
Y aprendí la desidia de los hombres.

En soledad,
Ausencias,
Desafíos,
Aprendí a caminar y a liberarme.
En silencio tejí todas mis cuentas,
Idee nuevos soles en mi pecho;
Otros versos nacieron en mi sangre
Y construí la luz,
Desde las sombras,
Que me tendían mis persecutores,
En ella vivo,
Dichoso de ser hombre
Riéndole al mundo,
Mis signos de esperanza.




Texto: Ogsmande Lescayllers.


lunes, 9 de marzo de 2009

Mi perro tibetano, Pocholo. Texto del libro "La silueta de Ícaro" Ogsmande Lescayllers.

Pocholo o Wanchy, mi perro tibetano.
COMO MI PERRO.
Ayer,
A las tres de la mañana
Mi perro olfateo el aire y comenzó a ladrar.
Yo me asomé por todos los rincones
Pero no encontré a nadie,
Salvo a mi mismo,
Que buscaba al sujeto al que ladró mi perro.

A las cuatro y cincuenta se repitió la escena.
Entonces me di cuenta que mi perro dormía
Y que ladraba en sueños,
No sé por qué ni a quién.
A veces, yo también hago lo mismo,
Desde luego, no ladro.
Texto: Ogsmande Lescayllers.

martes, 3 de marzo de 2009

Tres fotos alegóricas: Monte Kassium Dasmasco, Sala de una casa de Damasco y atardecer en Palmyra, Siria. Poema Testamento de Ogsmande Lescayllers.






TESTAMENTO.
Homenaje a mi madre.

Llueve tierra en mi alma marismada,
Sube a la superficie fea y llorosa;
Se encala en la pared como una sombra
Y nadie más,
Y nadie más,
Nadie más penetra en mi dolor;
Se hace dolor en mí,
Ni se convierte
En esta celda de agua,
Hasta hacer de mi paz un esqueleto.

Quise llorar;
No pude,
Porque desde mi orilla, el espanto era otro.
Quise y no pudo ser,
Porque ya era bastante
Llevar más de una década llorando.

Me descuelgo de hinojo por las puertas.
Atravieso de un golpe las paredes,
Mi rada manto azul
Donde los sueños,
Se invierten al dormirse en la distancia.

Todas las noches sueño con mi madre.
Todos los días, sueño con mi madre.
A todas horas, sueño con mi madre
Y comienzo a sudar
De tanto amarla,
En el perjurio oscuro de mis sueños.

Ahora ya no sueño
Me enrabieto;
Me culpo de las huellas que he dejado,
Entre el dolor
Y el silo de la muerte,
Como un papel bordado en la otra esquina.

Mi madre desde mí,
A las estrellas.
Mi madre bruma y sol,
Pero en el fondo,
Somos dos horizontes:
Uno de más allá;
Y el otro en fuga.

Y ya
Sin entender,
Dios no nos sirve.

Y ya
De vueltas,
Para qué quiero yo,
Saldar mis deudas
Cuando he visto caer la luz del cielo.
Cuando me he visto rodeado por los lampos,
Mientras rogaba en nombre de las cosas.

Para qué quiero yo
Ceremoniales.
Si mis huesos quedaron astillados
Antes de abrir las puertas del comienzo,
Echado de rodillas como un santo.

Dios,
La paz;
Mi gobierno,
Humos del ser,
Oscuro y misterioso,
Enrumbado en la tierra,
Como si yo también
Hubiera caminado por las aguas.

Me lo dijiste un día,
Pero no comprendí aquellas palabras.
Quizás, sea este ese dolor,
Que agora se me cuece con las culpas.

Cuánto me gustaría caminar,
Marchar en línea recta hacia las nubes;
Hacer de estos cardúmenes de sueños,
Un horizonte detrás de otro horizonte.

A veces,
Intento levantarme
Pero veo repetirse mi caída:
Hecho cal,
Hecho tierra,
Brizna y agua,
Para calmar mi sed,
Para no ahogarme,
En medio de de esta mar
Dubitativa.

Infiero,
Madre,
Ahora que te busco
Y no te encuentro,
Sobre la superficie de la tierra,
Que tu dolor y el mío son los mismos,
A dos pasos del sol
Cada mañana.

Infiero;
Es decir,
Busco conciencia,
De este ser que no soy,
Cuando me faltas,
Que estoy solo
En este mar de sombras,
Sobre y bajo cartones
En estas noches frías,
De luz y auxilio,
Huérfano de mi ser,
Cuando pretendo,
Tenerte en mí,
Sabiendo que estoy solo.

Ayúdame a vivir;
Te lo suplico,
Por toda mis caídas,
Y mis ausencias,
Por los imperios
Agónicos del aire,
Cuando nadie me sabe
Y te descubro,
Moviendo los solsticios y los vientos.

Cómo encontrar la paz de estos afluentes,
Si a cada paso siento que me escoro
Y el zumbido del eco me lastima,
Y me hago un cordel;
Maldita culpa,
De ser y no saber,
Que soy quien pienso,
Bajo esta trampa mortal
Que infunde vida,
Y al barruntarse el tiempo
Se hace muerte.

No,
No.
Todo lo que comienza tiene un fin;
Un día marcado
Que nunca descubrimos,
Hasta el día que nos llega
La fuga al más allá,
O al más adentro,
O quizás, más afuera de nosotros,
En un portal de brumas,
Donde la inexistencia
Es quien gobierna.

Ogsmande Lescayllers.






sábado, 21 de febrero de 2009

LAS FOTOS Y EL POEMA "MOSCÚ", SON PROPIEDAD DEL AUTOR, OGSMANDE LESCAYLLERS.


















MOSCÚ.
A Irina.
Todavía no eran mías las noches blancas.
En la plaza del Kremlin o sobre el río Moscú
Caminaba la luna tachonada de nubes amarillas.
Todo el bullicio estaba allá en la calle Arbat,
O sobre el Ermitage,
Por donde soplaban las ventiscas;
O en las interminables filas del Bolshoi.

Yo iba buscando a Pushkin,
Para leerles mis últimos poemas.
Pero de pronto me encontré a Maiakovsky,
Erguido como un sueño no soñado,
En las casacas de la Guardia Roja.

Moscú era el invierno
Que intentaba hacerse primavera.
Moscú era la mano de Gagarin indicando la luna,
O a las cornejas que anidan
En los abedules de la plaza.
Moscú éramos todos los allí congregados
A las seis de la tarde a la entrada del metro.

A veces, cuando el aire helado de la noche
Entra por mi ventana,
Mis plantas, yo y mi perro,
Nos hacemos un trozo de Moscú
Con la luna en la cúspide de un sueño,
En esas noches blancas
Llenas de interrogantes,
Cuando me animo como Gorki
A recordar mi madre;
Entonces Pasternak habla conmigo
Y Evtuchenko no para de reír,
Porque sabe que un verso,
En estas noches blancas de Moscú,
Puede tener mil soles de nostalgias.
Ogsmande Lescayllers.





miércoles, 18 de febrero de 2009

TODOS LOS TEXTOS FORMAN PARTE DEL LIBRO. "EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ", DE OGSMANDE LESCAYLLERS.




EL VERBO SE HIZO CARNE.


El Verbo se hizo carne y yo eran entonces,
Una espiga en el sueño de mis padres.
Una espiguita azul, que no sabía,
En qué rincón del mundo aposentarse.

Pero una madrugada, los obreros;
Del trigo, el metal y la palabra,
Con el barro del río y con el agua,
Hicieron mi figura inanimada.

Luego viniste Tú. Soplaste en ella
Y me dejaste en medio de la plaza.
Alguien que pasó dijo: ahí hay un hombre.

Desde entonces soy esto, Señor mío.
¿Qué culpa tengo yo, de ser ahora,
Uno más, en el mar de la existencia?


ANTONOMASIA.

Me culpo de ser palabra.
Me culpo de ser silencio.
Me culpo de todo aquello,
Que amordaza mis deseos.

Me alargo y me quedo corto.
Me acorto y me quedo largo.
Me amargo y me vuelvo dulce.
Me endulzo y me vuelvo amargo.

Me columpio y me detienen.
Me detengo y me columpian:
Soy un objeto del tiempo.

Soy silencio y me hago bulla
Y cuando me vuelvo bulla;
Entonces es cuando me callo.


CANDOR DEL VERBO.

La diosa luz, me inunda con sus soles,
Me pone pedernal en las comidas;
Me calienta los sueños con sus mañas,
Pondera mis calambres y mis ansias.

Tengo una línea cóncava en el dedo;
Un pedigrí, rondándome en el pecho,
Un río de mayúsculas, arbotantes,
Se escapa diariamente de mi lengua.

Barruntan los arrieros la mañana,
Con gritos y voces plañideras.
El todo nace ahí; donde la nada,

Construye el paladar de los pronósticos.
El escriba sentado no me importa.
¿Adónde llega un hombre, si se sienta?



CASIDA PARA ELLA.

Podo el viento y me quedo con su siembra.
Con esta miel fabrico la colmena.
Me desnudo en tu alcoba, te desnudas;
La danza del océano es la marea.

Vuelvo donde quedamos. Te acaricio.
Hago hilos de aromas y cordeles.
Duplico los deseos sobre las hojas,
Y me quedo con ellas bajo el agua.

Busco la perfección en lo imperfecto.
Rompo todas las piedras del camino;
Escarbo en los sonidos y en las sombras.

Reinvento al hombre, con huesos de la tierra.
Recorto aquí y allá. Me quedo y vuelvo;
Como un ajiaco, en la sartén del viento.



EL ALBUM DE MIS SUEÑOS.

Converso con el hombre que siempre va conmigo.
Antonio Machado.


Nadie mejor que Tú, conoces, Padre,
A quien se ha de juzgar sobre la tierra.
Yo no vine a juzgar, sino a servirte,
Con mis manos, mi sueño, mis ideas.

Me diste la palabra, la existencia,
Un collado de luz y una ventana.
Me diste amor y paz, para que hiciera
Tu voluntad, sin desafiar a nadie.

Yo no juzgo, Señor, Tú bien lo sabes.
También sabes que suelo equivocarme;
Pues, soy tu semejante. Así me hiciste.

Soy conforme a escuchar y a que me escuches.
Y mis sueños reposan en los tuyos,
Hasta el día final, de la partida.



FABULARIO

Le dieron de comer piedras con ajos.
Le clavaron un hueso en el bienio,
Luego fotografiaron su esqueleto
Con el ojo de un perro callejero.
Estuvo a punto de enloquecer por eso.

Y se tomó un purgante de tomillos
Con agua de limón y hierbabuena.
Se fue del barrio, hasta que se hizo hombre
Y se compró un caballo y una terna.
Se hizo procurador, sin procurarlo.

Se adueñó de todas las mujeres,
Del gobierno y la banca de aquel pueblo.
Se apoderó de todos los poderes:
Vivió para contarlo, sin problemas.

GEMELOS, ENTRE CARTONES.


Solían dormir ahí, entre cartones,
Abovedados como los terremotos.
Alrededor, los gatos y los perros,
Vivían como curieles y despojos.

Se atornillaban en medio de las plazas,
Como el maderamen de los barcos.
Solían desnudarse los domingos,
Para cantarles al viento sus canciones.

Gemían, como gimen el dromedario,
Con un desgano casi apocalíptico.
Y le comían el corazón al tiempo.

Desnudos, como Dios, volvían de noche,
Con los remiendos que le ofrecían las horas.
Allí morían, ausentes de la ausencia.


MITOLOGÍA.


Mitología. Todo es mitología.
Incluso el escenario, la escalera,
El cierre de la puerta, la madera,
La religión y la filosofía.

La guerra es la matriz del que extravía,
El verbo, la raíz y los papeles,
Y la sabiduría, los anaqueles;
Dios y los elementos: la poesía.

Mitología, mimético misterio
Del plantar, el nacimiento humano.
Todo está escrito. Lo llevas en la mano.

Nada está muerto, donde los cementerios.
Mitología también, son los arcanos,
Aunque te miren levemente serios.



MONSERGAS.

Me descombro solícito de viento,
En la cuádruple hacienda del concierto.
Me hago tela de lana en las agujas,
Y entre las telarañas costaneras.

Embrido el brezo, breve, lloviznado,
Cual embriago de polen y cartones,
Retardo el ondular de las palabras;
En el plinton del cónyuge y el grial.

Me atempero en el agua. Me atempero,
Con acordes, bordones y cordeles.
En la quilla de una estación despierto.

Despierto con el óleo de tu nombre,
Cadavérico, efímero, gigante;
Como una lombriz del pleistoceno.


CREDO.

Yo Te reconocí una mañana,
En un lejano sueño de mi infancia,
Cuando nadie sabía que yo era un sueño
Y Tú me conducías en la alborada.

Si al despertar Te hallé, junto conmigo,
En el camino por donde van los hombres;
No fue casualidad, que nuestro aliento,
Se uniera con el tiempo en un abrazo.

Vinieron días profundos, dolorosos,
Pero allí estabas Tú, con mis dos manos,
Alimentando la fe que me inculcaste.

Desde la tierra, y en pos de la madera;
Me diste el agua, el canto y las espigas,
La luz, la inspiración, y la Palabra.



SONETO.


Pienso la vida y, al pensar la vida,
También la muerte va pensada en ella.
Lo mismo ocurre si miras hacia el cielo,
Donde están recostadas las estrellas.

Si busco luz, y encuentro una centella,
Donde la luz, a veces refundida,
Te sirve de quietud para el develo,
Que nos deja por dentro cierta huella.

Lo supe ayer, antes de la partida.
Y eso ha calmado todos mis anhelos.
La vida, desde luego, siempre es bella.

Sobre todo, cuando en la noche sellas,
Un arco sideral a tu medida,
Que has hecho con amor, ternura y celo.


SONETO


Alta escalera de tramos cadenciosos,
Yo me dispongo a subirla sin desvelo.
Y al final continuar mi viaje airoso,
Hasta alcanzar la cúspide del cielo.

Si alguien quiere seguirme en la contienda,
Le ruego calma, amor, fuerza, paciencia:
Y, sobre todo, usar la inteligencia,
Para enfrentar las cosas que no entienda,

Me río de los airados, pretenciosos,
Que dicen descubrir un ritmo al vuelo,
De las palabras, en un poema oleoso.

Pero, ¿qué es un poema?, sino el vuelo
De un sueño y un deseo pecaminoso,
Que es parte de tus ansias y tus anhelos.

EL BHAGAVAD-GITÁ.


Monos y hombres unidos,
En una misma expresión.
En un mundo compartido
Donde monos y hombres son

Un referente perdido
Entre una y otra estación.
Porque el ser y la razón
Hoy caminan divididos.

El ayer es el olvido.
Referencias, referidas,
Espejo donde la vida

Excava los tiempos idos.
Aquellos tiempos perdidos
Que la memoria no olvida.



EL I CHING.


Entre números y arpegios.
Adivina, adivinanza,
Si la palabra en su andanza
Forma un catálogo egregio.

Imaginar es tan bello
Que la belleza se espanta,
Cuando la imagen no implanta
El sentido de un destello

El río del entendimiento:
Aguas oscuras y claras.
Número que se equipara

A los collares del viento.
Todo es el firmamento,
Donde Todo es todo y Nada.

EL TALMUD.


El fuego era la idea.
La zarza era el sujeto.
El bastón el amuleto.
El sendero, la pelea.

La Ley era el centinela
De la verdad confirmada.
Israel, la desposada.
La Tierra la sementera.

Fue el Éxodo la primera,
Forma de agrandar el mundo.
Hecho segundo a segundo

A la sombra de una higuera.
Nadie entendió lo que era,
Lo primero o lo segundo.



LA BIBLIA.


Dios, que hizo el pensamiento
Hizo también la escritura,
Senda, fragua y envoltura,
Diosa y madre del talento.

Narró todos los eventos:
La luz, amor que fulgura.
Venturas y desventuras;
Vidas y muertes. Contentos.

Nos presentó el firmamento
Como una fruta madura,
La esperanza, la ternura.

Las sagas del mar y el viento.
La claridad, y la oscura,
Imagen del sufrimiento.

EL CORAN.


Dios no refrendó la idea
De lo que antes había dicho.
Él no actuaba por capricho;
Buscaba paz en la tierra.

Si dijo Alá, allí donde,
Otros decir Dios quisieron,
Lo segundo o lo primero
No debe enfadar al hombre.

Que de nada sirve un nombre,
Si el hombre no es lo primero.
Lo cierto, lo verdadero,

Sólo lo sabe el Supremo,
Pero apenas comprendemos,
Que el amor es lo primero.



LA ESPIGA.


La espiga,
Cuando brota, tiene sus días contados;
Por eso es tan difícil ser espiga.


LOS GOZOS SUCESIVOS.


Saber que estás dormido, sin embargo,
Piensan que estás profundamente muerto.
Pero una vez y sales del letargo,
Descubren que de nuevo estás despierto.

Hay quienes juzgan, lo cierto por incierto,
Y te hacen beber ese mal trago;
Porque hay dormidos, que creen estar despiertos.
Y hay despiertos que duermen. Sin embargo,

Qué más da, saberte vivo o muerto,
Si el mundo es, como un inmenso lago,
Donde vas de concierto en desconcierto,

Como si fueras el bastón de un mago.
Pero es mejor, tener el ojo abierto,
Para ver lo que me hacen y lo que hago.

Ogsmande Lescayllers.



martes, 17 de febrero de 2009

Texto y cuadro original de Ogsmande Lescayllers.

Es un cuadro original de Ogsmande Lescayllers.
MACKANDAL, EL SIN LEY NI GOBIERNO.

Ti Noel había sido instruido
Por el profundo saber de Mackandal.
Alejo Carpentier.



Mackandal; brumas del viento,
Insobornable brisa.
Tejes, destejes las curvas del camino.
Hace sudar las yerbas que habitan el pantano.
Nadie te ve venir, cuando es de noche:
Roncas, gimes, afinas tus violines,
Y llenas las cacimbas, los arroyos, los charcos,
Con tus huevas blancas y amarillas.

Te marcas, te desmarcas.
Aquí y allá, das un aguijonazo,
Y el trópico se rasca, se revuelve;
Sabedor que eres un fugitivo dentro de él.
Y saltas, como un sapo,
Entre los cocoteros y los plátanos.

Mackandal, Mackandal, las islas son azules.
Están desnudas sobre las Antillas.
Están perladas, estas islas de vientos y de sal,
De arenas y olas rubias; irradiando colores,
Para curtir la piel de los guerreros negros.

Y tanta mar, y tanto sol,
Ignorados del mundo y tú de ellos.
Y la tierra girando, haciendo silogismos,
Zumbando el agua en los acantilados.
El agua inversa desde lo más profundo,
Enyuntando la tierra con el cielo;
La vieja mar, con las inexistencias,
Los peces voladores, las caguamas,
Pájaros y luciérnagas que iluminan la noche,
Sobre los curugeyes de la selva;
Noche de perros;
Sensemayá, aullando como un gato montés.

La culebra se enrosca
En la cintura ardiente de la negra
Y todas las corrientes del Caribe,
Comienzan a rotar,
Marcándoles los rumbos,
Como la oruga a un sexo milenario;
Hecho de espumas y olas, de caimito, mamey,
Tamarindo y Guanábanas,
Hasta que otra corriente le sucede,
Se entroniza en el viento
Y empiezan a moverse las yagrumas.

Aquí, bajo las sombras,
Gobiernan los lagartos.
Las estaciones son un avispero.
En el hondón del monte,
Se oyen las maracas;
Los tambores con humo, si hay avisos.
Y hasta se ve, de vez en vez pasar el güije,
Tan cimarrón e incierto,
Como el silencio y las mareas.
Tan de dios, como el aire y los secretos.

Estas islas,
Nada tienen que ver con las Hespérides.
Pero aquí ya cantaba el Manatí,
Cuando gimió la vida
Sobre la quilla de los acantilados.
Aquí nació el amor, y el sentimiento,
Puso en orden la voz de los jejenes,
Y el sol se desnudó,
Para que todos vieran su figura.
Y también se hizo el fuego,
Sobre las tierras altas,
En la gran asamblea de los volcanes.

¿Por qué sigues oculto, Mackandal?
¿Puedo saber, cuáles son tus temores?
Sospecho, que te ocultas de los hombres:
Y de los huracanes del Caribe,
De los negreros esclavistas,
Que asolaron a África;
De donde te arrancaron,
A fuego y látigo, y te echaron al mar,
Con los pies atados con grilletes.
O del puñal arriero, de aquellos mutilados,
Que murieron contigo y nunca más volvieron.

Y te mezclaste; luego te mezclaron.
Uniste tu voz con la de ellos,
Para hacer menos triste el cautiverio
Y cantabas en Creol, que es una lengua rara,
En estos tiempos,
De insensibles fonemas y morfemas.
Sé que jamás volviste al puerto.
Que estás en la cañada,
Acurrucado en las guajacas esperando la lluvia;
La lluvia familiar que apenas llega.

Kankán Muza, irá contigo allí donde tú estés;
Se apalencó una tarde
Y ahora está detrás del barracón,
Cepillando lentamente la madera.

Eres el diablo,
Que escupes azufre por los ojos.
Alcohol, palo y machetes,
Cuatro caminos,
Y,
Sobre ellos, una cruz de ceniza.
Después se hace el bembé,
Para que la negra se saque los sudores
Y el chivo baje al monte,
Donde le espera el muerto,
Con tres jícaras grandes
Para tomar la sangre.
Y al otro lado,
Metido en el hueco de una Ceiba,
Hay un majá enroscado,
Debajo de una yagua.

¡Palo monte, le dijo, palo monte!
Y el negro comenzó a chupar candela,
A beber aguardiente, a comer fuego;
Hasta quedar rendido,
Echando vapores por los poros,
Hincado, de rodillas, ante la prenda.

Mackandal, hoy es tu día, Mackandal.
Parece que habrá lluvia;
El río Jordán está sonando arriba.
Aquí, se siente la crecida.
Sobre el cañaveral,
Vienen soplando fuertes los tornados.
El Paso de los Vientos, lanza enormes olas.
El gallo colorado tiene la cresta roja.
El buey patea la tierra
Y embiste, con los cuernos,
Todo lo que se encuentra en el camino.

Vienen del sur los gavilanes.
La lechuza, lleva en el pico una gallina negra.
Los gavilanes y las lechuzas van al sur.

Mackandal, yo sé que estás ahí:
Hoy se reunieron todos los cagüeiros.
Pronto serán, las doce de noche.
Hay que ir a descansar. Todo el Caribe duerme;
Ogún, le ha echado encima el mosquitero.


Ogsmande Lescayllers.













domingo, 15 de febrero de 2009

ANALISIS CRÍTICO DEL DR. RAFAEL DEL MORAL A LA NOVELA "EL OTRO LADO DE LA NADA" DE OGSMANDE LESCAYLLERS.

Rafael del Moral y Ogsmande Lescayllers, en una calle de Moscú, abril, 2007.
EL OTRO LADO DE LA NADA DE OGMANDE LESCAYLLERS.
Por Fafael del Moral.

“El tiempo era circular, -dice el narrador de El otro lado de la nada- como la vida, por eso no hubo modo humano de saber de qué dirección nos llegaba aquel frescor que tanto placer nos ofrecía".

Y añade unas páginas después:
"Tendrían que pasar muchos millones de años para que el hombre, el ser más importante de la Creación, según Las Escrituras, se diera cuenta que el todo y la nada son una misma cosa y que a su vez, son algo muy distinto, como lo lleno y lo vacío, el río y el agua, y que ambas cosas no pueden existir la una sin la otra, cuya dimensión no es posible medir, ni equiparar, porque aunque están regidas por una misma ley, son sostenidas por leyes distintas".
El todo y la nada, lo lleno y lo vacío, una misma ley y leyes distintas... eso fue exactamente lo que recogía el ambiente del día en que conocí a Ogsmande Lescayllers una tarde de primavera mientras recitaba uno de sus densos poemas. Antes de oír el todo y la nada de aquellas palabras, ni siquiera me había fijado en su elegante porte, ni en su tez cobriza, ni en su origen franco-sirio, ni tampoco en el suave fluir de su conversación. Aunque parezca exagerado decirlo, en aquel momento, perdido y extrañado en aquel laberíntico torrente de palabras, a veces terrestres, a veces celestes, alteré en algo la manera de observar el mundo y las cosas.
Luego supe, porque el azar así lo quiso, que había nacido en la histórica ciudad de Bayamo, Cuba, que ha viajado por medio mundo, que a su creación poética añadía la de editor, narrador, periodista y crítico de arte, que es doctor en Derecho Penal y licenciado en Literatura Hispanoamericana y en historia del arte, que durante diez años ejerció como profesor titular en la Universidad de La Habana y mil cosas más...
Participaba el poeta, sigo recordando aquel día que lo conocí, en la tertulia del Café Oriente, y recitó de memoria un largo texto cargado de significados. Pronto descubrí al novelista, más tarde al ensayista y por fin, en largas conversaciones al erudito; al hombre capaz de citar, de recordar, de introducir anécdotas, al hombre infinito e insospechado, qué saca de un baúl sin fondo cientos de impresiones, ajustadas, unas veces, y desalmadas o encajadas otras, en busca del conocimiento del mundo.
Pero ahí no acababa todo: autor de documentales, prologuista, biógrafo, autor de catálogos de arte, ha sido galardonado con diversos premios de poesía. Además de sus múltiples artículos, publicados en revistas internacionales, ha participado junto al Rey Juan Carlos y un grupo de Académicos de la Lengua, en la elaboración de siete programas de radio, sobre la vida y obra de Cervantes, como homenaje al “400 Aniversario” de la edición de la primera parte del Quijote. También es autor de un Radio documental, El Canto de los titanes, escrito por él y comentado por el escritor Mario Vargas Llosa.
Su amplísima obra, poética, ensayística, filosófica y narrativa, que se extiende desde su infancia hasta hoy mismo, es un fresco de su vida, de su peregrinar, de su visión del mundo... Ha publicado los poemarios: Decir la palabra, La fábula y el resplandor del ojo, Prontuario de la inocencia, Conversación con Karla, Poemas para la cara de una muchacha, Los poemas de las sombras y El Shofar del viento. Entre sus ensayos, La estructura del deseo y La teoría subliminal en las Culturas Mesoamericanas Y entre sus novelas: En las termas del Ángel y El otro lado de la nada, entre otros. Cuando supe, también de soslayo, que en tanta actividad se ocultaba un hombre joven le pregunté algo indignado: ¿es imposible que en tan pocos años sucedan tantas cosas...? y el sólo pudo esbozar como respuesta una suave sonrisa... Aquello no era todo: diplomático, conferenciante, periodista… ha participado también en numerosas misiones, ha impartido variadas conferencias, una de ellas mañana mismo en este mismo foro, y ha escrito cientos de artículos y crónicas...
Así que cuando leí algunas frases de El otro lado de la nada, entendí que el Dr. Lescayllers esconde, a modo de piedra filosofal, el misterio de la vida, y nos lo ha desvelado en su novela. Cito literalmente:

“Cristian Lomba sabía que el pensamiento no envejece, y que las ideas están encadenadas sin orden ni concierto. Que la vida está en lo visible y en lo invisible, pero que nadie la puede sostener, inflar, ni programar, como si se tratase de un reloj. Y que hay un día que es, y los demás nos sobran, o quedan ahí, plantados, como la semilla que después se hizo árbol, y al nacer en torno a él todo se hizo relativo, hasta que se perdieron las cuentas, o hasta que la memoria dejó de serlo, porque a todos nos llega, de una forma u otra, el inevitable instante de la partida.”

La realidad no existe, ni la ficción tampoco, viene a decir el autor. Por eso el todo y la nada pueden confluir.

Observemos la descripción física más disparatada e imposible jamás contemplada:

“Tiene unos bellos ojos verdes y una larga cabellera que a ratos es rubia, otros gris, a veces castaña y, en algunos momentos, negra como el azabache. Es menuda, pero bien formada y con una energía a prueba de caprichos”.

Rubia y azabache, camaleónica, menuda pero bien formada, enérgica y caprichosa.. Y todo parece pensarlo el narrador porque:

“Dudar es la gran tarea del hombre. Si no dudas y confías, se detiene el proceso de la creación, de la búsqueda y de la investigación”.

Y por investigar, por descubrir, Lescayllers pone en duda toda la creación, y probablemente esté en lo cierto, pienso yo, después de bucear por las páginas, porque, y cito de nuevo:

“La nada, también existe, y es la base del todo, en la misma medida que el todo es la base de la Rada, por consiguiente, ambas cosas conforman la unidad, única e indivisible del Universo”.

Y el perplejo y confundido lector descubre más tarde:
“...el camino más largo, no es aquel que hacemos, sino el que dejamos de hacer; quizás por eso pocos se aventuran a realizarlo”

Así que tampoco hacemos camino.., somos pura inconsciencia... Pero atención, sus personajes Cristian Lomba y Corsinios Matos tienen Según nos los presenta el narrador, una difuminada capa de irreales pero no renuncian a la voluntad que inspira al quehacer cotidiano de los hombres:

“...todos perseguimos la victoria, pero pobre de aquel que nunca han fracasado, porque, como la suerte no va siempre pareja por la vida, si no conoces los vaivenes y las dificultada cuando la adversidad te cae encima, el mundo se te acaba y entras en el reino de la desesperación y los desánimos, hasta quedar rendido...”

Menos mal que el narrador nos reconforta con un detalle humano, eso sí, un detalle que nos justifica como hombres, pero que unas páginas después queda desbaratado de nuevo.

No, no estamos rendidos de cansancio, no sentimos el mal porque somos puro sueño:

“El acto de llegar es muy complejo, una vez que llegamos o que cumplimentamos un deseo, inmediatamente, ya estamos sobre otro y eso es bueno, estar siempre saliendo, buscando el sitio donde acodar los sueños. Sueño digo, porque la vida es un constante soñar”.

Que pasa… qué es la vida... ¿somos solo un puro soñar? No venimos de ninguna parte, ni vamos hacia parte alguna… Fíjate, querido narrador: cuando estaba leyendo aquellas páginas cercano va el atardecer de un horizonte junto al mar, dejé, incapaz de impedirlo, que me invadiera una profunda desazón: no soy nada, ni nadie… Aquella noche tuve más hambre que nunca… me dije reconfortado: “ceno, luego existo”.

Naturalmente mi narrador amigo vino a darme las claves, ya avanzada la noche y las páginas. Y yo, a mi manera, he resumido los secretos en cinco citas literales:

Primero:
“...no todos tenemos la dicha de alcanzar la iluminación, porque no todos tenemos el coraje de desprendernos del pesado fardo de los apegos...”

Segundo:
“La mente, el pensamiento, es el secreto para la transformación. Si aprendiéramos a utilizar la mente con prudencia y no esclavizáramos el pensamiento el hombre sería otra cosa”.

Tercero:
Pero el hombre, desde el Jardín del Edén estás apurado siempre. Constantemente se está poniendo metas, y olvida que sus metas no significan nada porque las cosas importantes de este mundo escapan a su voluntad”.

Cuarto:
“Lo que el hombre ha logrado lo ha ido copiando aquí y allá, pero su perdurabilidad es efímera, como sus propios actos”.

Quinto:
“El miedo y el deseo son los peores enemigos de la inteligencia”.

Aquella tarde en que leí “El otro lado de la nada” recordé, página a página, porque ya lo había vivido, al hombre que Lescayllers lleva dentro: al apasionado por la vida y sus razones, por la atomización y al mismo tiempo, la universalización de los tiempos y los espacios, por la inteligencia y la vulgaridad, por el amor y el odio, por la existencia y la negación, por ese mundo de los sentidos y de la física, de la amistad y la enemistad.

Por las páginas de su novela vemos pasar situaciones cada vez más sorprendentes y soñadoras que seducen a la vez que entusiasman: palabras densas y suaves que paso a paso organizan un cálido universo de sensaciones y agonizan en el bien y el mal del todo y el caos.


Una novela anclada, por su forma, a la tradición de obras tan primitivas como “Los Denuestos del agua y el vino”, tan clásicas como “El diálogo de la lengua de Valdés”, o tan actuales como “Belarmino y Apolonio” de Ramón Pérez de Ayala.

Emparentada por su contenido con el clásico de Baltasar Gracián, “El Criticón”, y también con “Cándide de Voltaire”, en ese ambiente de novela intelectual. Y anudada, por lo que tiene de testimonio y de legado personal y de brevedad y condensación de ideas, con “San Manuel Buen Mártir” de Unamuno. El relato fluye por su delicadeza en la línea que Carmen Martín Gaitán inauguró en sus monólogos alternantes, en sus conversaciones solitarias de Retahílas.

Deseo que sean muchos los lectores que disfruten como yo con estas páginas con las ideas de esta pequeña gran novela del escritor Lescayllers. Novela del silencio, novela del viento, novela de la soledad, novela de la tarde, novela bañada por los océanos, novela de la nada.

“…cuando el silencio es cómplice, - vuelvo a citar- deja escuchar sus ecos para que el hombre sepa que no está solo ante el misterio”.

Menos mal, amigo narrador, menos mal que no estamos solos… Pero una vez más vuelves a descubrir la vida anegada y ya no queda novela para recuperar la vida porque:

“Ni la copa de un árbol, ni el filo de una piedra, ni una montaña donde sentarse, sólo había agua entre el cielo y la tierra, era como si algún océano celeste se hubiera desbordado en forma de lluvia”.

La noche que seguía a la tarde en que leí “El otro lado de la nada”, cené una confortante sopa de mariscos y una tortilla de espinacas, pero ya no puedo recordar si aquello fue cierto o no…

Enhorabuena por esta brillante obra y deseo que sean muchos los lectores que se deleiten, sin obsesión, con sus lúcidas páginas.



RAFAEL DEL MORAL.
Escritor y poeta español. Doctor en Filología y profesor de literatura, destacado lexicólogo y autor de numerosas obras didácticas (Enciclopedia Planeta de la novela española, Diccionario Espasa de Lenguas del Mundo, Manual del español coloquial, Diccionario temático del español, Atlas Léxico de la Lengua española) de ficción, Marta y los otros, Nieve en primavera, Quince historias de amor, Aires de tímida doncella) y ensayos ( Madrid en la novela, Breve historia de las lenguas, Mirada al español hablado) es traductor de inglés, francés e italiano. Profesor en diversas universidades del mundo, además tienes publicado en revistas y periódicos especializados, artículos, poesías y relatos.

martes, 10 de febrero de 2009

COMENTARIO CRÍTICO SOBRE LA LENGUA CASTELLANA O ESPAÑOLA. POR OGSMANDE LESCAYLLERS.


LA LENGUA NO ES UN TRAPO.


Las lenguas no son propiedad de nadie y es deber de los pueblos que las hablan y las crean enriquecerlas, velar de ellas para que, con su uso, los patrioteros y nacionalistas fanáticos no las conviertan en instrumentos de dominación y piedras arrojadizas contra aquellos que en el tiempo, les han dado sentido y lustre.

Los paladines del lenguaje, desde Babilonia hasta San Agustín y, de éste, hasta Saussure, Frank Brentano, Edmund Husserl, Fritz Mauthner, o la lingüística por la que tanto se interesaron los gramáticos de Port Royal, Rousseau y aquellos que se agruparon en escuelas como las de Praga y Copenhague, entre los que se encontraban personalidades como: S. Karcevskij, Roman Jakobson, Nicolai Trubetzkoy, André Martinet, Viggo Bröndal o Louis Hjelmslev y también en los Estados Unidos y Francia, Leonard Bloomfield Noam Chomsky, Edward Sapir, Bernard Pottier, Jacques Derrida, etc. Todos ellos defendían, sin excepción, el uso de las diversas lenguas que hoy se hablan en el mundo; según algunas estadísticas alrededor de 4,000.

Entre todas esas lengua está la Lengua Castellana o Lengua Española. Lengua que hablan y defienden, 500 millones de personas sin necesidad de que se haya tenido que legislar para su uso y enriquecimiento. La ciudad de México es donde habita el mayor número de hispanoparlantes de todo el mundo.

¿Se imaginan ustedes que sería la Lengua Castellana si se hubiera quedado encerrada entre las paredes del Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla, donde apareció allá por el siglo XI, si no se hubiera amancebado con el árabe, el hebreo, el vasco, el catalán, el bable, por ejemplo? ¿Verdad que hoy sería cualquier cosa, menos una lengua rica y plural, tanto en su forma como en su contenido? Por que la lengua, Señor Savater, no es una cuestión de política, sino un instrumento de uso social. Ni es propiedad de ninguna academia y menos de los académicos que en ocasiones la norman bien, pero como ocurre en algunos casos, sería mejor que la dejaran suelta viviendo su propio albedrío.

España ha dado algunos lingüistas curiosos, pero lo que se dice buenos lingüistas hay muy pocos. Sin embargo, la Lengua Castellana o Española, se ha expandido y se expande por todo el mundo, expresando el sentir y la grandeza de España, sin que nadie haya podido desdibujarle su eco ni desviarle su camino.

Ninguna lengua es pura. Entre otras cosas, porque nada lo es, y las lenguas son la expresión de esas cosas que están ahí y necesitan ser nombradas. No obstante ser ellas, de quien nos servimos para dar nombres.

Cada vez que una lengua adquiere o sirve de préstamo a otra, contrariamente de lo que piensan alguno, lo que hace esto es enriquecerla, pero sólo aquellos intelectualoides de mentalidades estrechas ven un peligro para la subsistencia de esa hermosa sustancia que es el habla.

La riqueza lingüística de España es un tesoro de incalculable valor que jamás debería perderse y al que hay que proteger sin hacer distinciones, porque es parte inherente del reservorio cultural de la Nación.

Las lenguas vasca o el Eusquera, el catalán, el gallego, el valenciano, el bable, no tienen por qué estar reñidas con el castellano. Y de hecho, está recogida en la Constitución como Lengua Oficial del Estado Español. Estas lenguas, muchas de las cuales son habladas sólo en algunos pueblos o comunidades, en casi todas ellas, quizás exceptuando en menor medida el eusquera, todas conservan unos enormes préstamos del castellano. También, en algunos casos, el castellano ha asumido algunos préstamos de ellas. Es decir, históricamente estas lenguas se han interrelacionados, al margen de la politiquería, sin entrar en conflictos una con otra.

Es extraño que algunos intelectuales, sobre todo escritores de “nombre”, hayan tragado el anzuelo politiquero lanzado por el Señor Savater y estampen sus firmas en apoyo al “Manifiesto en defensa del Castellano como Lengua común”, cuando de hecho y derecho ya lo es desde hace mucho tiempo. Pero más sorprendente es que estos “intelectuales” no se hayan leído el Artículo 3.1 de la Constitución y los párrafos, 2, 3 del citado articulado constitucional.

Perece que no sólo la Ministra de Igualdad anda falta de pericia lingüística por este mundo; por lo visto, algunos intelectuales a los que ya nadie les hace caso, quieren provocar la polémica para salir de nuevo a la palestra.

Quererse apropiar de la lengua de una nación multicultural como es España y lanzar un Manifiesto para ello, como si se tratara de una banderola o una bolsa de patatas, me parece tan arbitrario e intolerante, como los muros y las cercas que separan las fronteras de algunos países para que los “intrusos” del otro lado no entre, si no traen un visado y la garantía que son personas de buena conducta.

Les recomiendo a estos señores intelectuales el excelente libro de Antonio Alatorre, Los 1001 años de la Lengua Española, quizás entonces el “filósofo” se de cuenta que la lengua no es un trapo y que todos tenemos derecho a usarla; porque las lenguas, con más o con menos parlantes, no son el patrimonio común de sólo unos cuantos, sino de todos los humanos.

Lo que cierto es que, el fanatismo, la intolerancia, la demagogia, el oportunismo, el intelectualismo y la falsa erudición, es el patrimonio de los necios; de ello y para ello viven.
Ogsmande Lescayllers.